Campanas

La Iglesia de Santa María de Molina situada en lo más alto de la zona del Castillo de Molina, no era muy grande, pero tenía una bonita torre y en la torre tres campanas.

Se llamaban “Asunción”, “Segundilla” y de en medio”. Las tres replicaban a los actos del culto, volteaban en las grandes solemnidades y doblaban cuando moría algún vecino.

Según Manuel Arnaldos, Cronista de la Villa de Molina 1972-1985, son diecisiete las veces, desde 1638 a 1738, en las que hay noticias de haberse renovado estas campanas por roturas o averías.

Puede que alguna vez más, hasta que en 1765 fueron desmontadas de la Iglesia del Castillo para subirlas a la torre de la nueva Iglesia (Nuestra Señora de la Asunción).

Entre 1627 a 1699 aparece un descargo de “dos mil ochocientos y noventa y cinco reales, que se pagan a Ginés Pagan, campanero, del trabajo y ocupación de hacer dos campanas para la Iglesia, y de compra del metal que faltó”.

En 1708 se pagan 900 reales al maestro Pedro de Agüero por arreglar dos campanas que se quebraron. En el año 1716 se anotan en data y se le reconocen “mil quinientos y diez seis reales de vellón, que se entregaron al Maestro de Campanas de Orihuela, Don José Salas.

A los dieciocho de julio de 1712, por el Mayordomo, por el costo de hacer la campana de esta dicha Iglesia, llamada Nuestra Señora de la Asunción, con expresión del metal que se añadió y consumió en la hechura de dicha campana.”

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