En Molina las navidades antiguamente se enmarcaban en el ambiente de dos hermandades religiosas de abolengo en la localidad: La Hermandad del Santísimo y Animas y la Cofradía de la Virgen del Rosario.
La Hermandad de las Animas jamás tuvo otros ingresos que las limosnas de los fieles.
La del Rosario llegó a contar con cuantiosas rentas procedentes de sus propiedades rústicas, pero posiblemente a raíz de la desamortización quedó a merced de la caridad de los devotos.
El primer día de Pascua, por la tarde, los Auroros de la Virgen del Rosario salían a pedir limosna a la Huerta y al Llano, mientras los Inocentes iban a la Ribera.
El segundo día eran los Inocentes los que pedían las limosnas en el pueblo , y por la tarde lo hacían los Auroros.
El tercer día salían los Inocentes a hacer el pregón o bando por el pueblo y el curto o de los Inocentes celebraban éstos su solemne baile de Animas.
La Hermandad del Santísimo y Animas contaba con hermanos llamados “graciosos” que pagaban el trabajo de recaudación por las calles.
Formaban una especie de Ayuntamiento honorífico, titulado el Purgatorio. Tenían un alcalde y tres ediles. Durante los días de Pascua se vestían con el típico traje de colorines nacionales, distribuidos de forma asimétrica, es decir cada pata del pantalón de un color distinto. También cada lado de la chaquetilla o cada manga en la misma forma y de idéntica manera el gorro con borla.
El día de los Inocentes por la tarde la Hermandad organizaba en la calle Ancha, un baile de pujas donde los mozos ofrecía dinero a los hermanos graciosos.
Iban vestidos tipo arlequín de rojo y verde, para bailar con las mozas de su gusto.
La música y el baile que sonaba en estos eventos era el famoso baile del Carracacha y supongo que otras jotas, parrandas…
Una costumbre que se sigue realizando por parte del Grupo de Coros y Danzas de Molina, en la plaza del Ayuntamiento.

