Año 1295, las hermandades eran un refugio donde se abrigaban las ciudades, villas y pueblos cuando se encontraban en un aprieto. Tienen un significado de fraternidad y de asociación de ayuda.
Durante el período medieval se agrupaban en solidaridades vecinales, asociaciones concejiles y federaciones políticas. Molina firma Hermandad con otras poblaciones de los Concejos de Castilla; aun así pasó Molina a ser catalana.
La primera que firmó Molina fue cuando en el mes de abril de 1295 muere el rey Sancho y se inicia el reinado con la minoría de Edad de Fernando.
Los problemas sucesorios en Castilla entre Fernando IV y Alfonso de la Cerda hacen que este último ceda al rey Aragonés, Jaime II, el reino de Murcia. Molina pasa a Aragón.
La villa no está de acuerdo y firman hermandad para la defensa del reino Murcia, Cartagena, Lorca, Alicante, Mula, Guardamar, Molina Secca (Molina de Segura) y Alhama. La iniciativa no tiene éxito.
Las Hermandades en el siglo XIV En el siglo XIV hay documentos que demuestran la vuelta a las Hermandades. En 8 de febrero de 1382, el concejo de Murcia envió a Molina dos mensajeros para que vieran sobre los asuntos de la Hermandad.
El 5 de enero de 1387 el rey Enrique III ordenó hiciesen hermandad para la seguridad de la tierra.
De nuevo en 1393, el concejo murciano, ante el pacto secreto entre Juan Sánchez Manuel, hijo del Conde de Carrión,y Alfonso Yañez Fajardo, para dirigirse a Molina y Librilla y apoderarse en el camino del ganado que pudieran y hacer todo el daño posible a los vecinos de Murcia.
Resuelve la ciudad emanciparse de la autoridad de aquellos poderosos, ampliando la hermandad a todas las parroquias. Hay otras referencias a Molina y las Hermandades en documentos de los años 1482 y 1523.

