Archivo de voz en colaboración con CS Personas Mayores del IMAS. Taller de Animación a la Escritura y la Lectura.
Uno de los propósitos del Taller de Animación a la Escritura y Lectura del IMAS, en el curso 2019/20, ha sido la lectura de “Platero y yo”, utilizando este ejercicio como motivador para la evocación de recuerdos de la infancia y la juventud y posteriormente fructificar estos en sus creaciones literarias. Y éste ha sido el punto de encuentro de estos dos proyectos, de distinto origen, pero camino compartido. Un placer.
Hoy presentamos una reflexión de la evolución de Molina en la segunda mitad del siglo pasado.
CFC, nacida el 3 de marzo de 1948 en Molina de Segura.
En el capítulo 72 La vendimia, hice un paralelismo con la Molina conservera
Los pueblos evolucionan gracias al trabajo y a la cultura.
En los años 60 Molina era un pueblo, todos nos conocíamos y casi todos teníamos apodo. El trabajo consistía en la agricultura minifundista, los servicios y alguna industria de pimentón.
La revolución industrial empezó con la conserva vegetal, eran negocios familiares que arriesgaron. Y junto a ella surgieron otras fábricas, como envases metálicos y de cartón, junto a la construcción. Para ello hacía falta mucha mano de obra que el pueblo no tenía, de ahí los primeros emigrantes.
Las familias que vivían en los campos, los jóvenes de los pueblos cercanos y de las provincias como Granada, Jaén o Albacete, vinieron a trabajar y a convivir con nosotros aportando su forma de vida.
Para resaltar, todas las mujeres que salieron de sus pueblos para la campaña de la fruta, como eran jóvenes y no podían viajar solas venían junto a sus madres o acompañadas de vecinas mayores o familiares. Algunas vivían hacinadas en casas con literas en malas condiciones y para colmo les llamábamos forasteras. El trabajo era estresante porque se trabajaba muchas horas en pocos meses.
En estos años nos beneficiamos todos, las mujeres trabajaban y disponían de un salario, los hijos empezaban a llenar los institutos. Había para comprar libros y así surgió la cultura.
Lo que parecía que nunca se terminaría comenzó a fracasar con la llegada de las cámaras frigoríficas y el transporte. Ya no hacía falta meter toda la fruta en botes. Se podía conservar y vender en fresco y una a una empezaron a cerrar las fábricas.
Qué tristeza! Cuando ya no sonaban las sirenas y no se llenaban las calles de gente entrando y saliendo al trabajo. Pero ya había una generación de jóvenes del instituto con cultura y otros oficios, sin fronteras y sin miedos.
El gran acierto fue invertir en cultura.

